Una web corporativa tiene una única misión: convertir a un desconocido que te dedica cinco segundos de atención en alguien que te contacta. Todo lo que no sirve a esa misión es decorativo, a veces agradable, nunca prioritario.

Cinco segundos para decir a qué te dedicas

Al llegar a la página, el visitante debe poder responder a tres preguntas: ¿qué es esto?, ¿es para mí?, ¿dónde está? Un eslogan poético que no nombra el oficio no pasa esta prueba. «Excelencia al servicio de sus proyectos» no dice nada. «Fontanero y técnico de calefacción en Melun, intervención en 24 h» lo dice todo.

Si tu página de inicio le valiera a cualquier otra empresa, no está trabajando para ti.

La credibilidad se demuestra, no se declara

«Empresa seria y atenta a sus clientes» no convence a nadie: es lo que escribe todo el mundo. Lo que convence son elementos verificables: trabajos realizados con fotos, opiniones con fecha, certificaciones, una dirección real, un número que responde, caras.

En una web local, la trayectoria y la cercanía son argumentos más sólidos que el diseño. «En Melun desde 2009, 400 obras» vale más que una animación espectacular.

Ser localizable de verdad

  • El número visible en la parte superior de la página y que se pueda pulsar para llamar desde el móvil.
  • Un formulario corto: nombre, medio de contacto y necesidad. Cada campo adicional hace perder solicitudes.
  • Una indicación del plazo de respuesta: tranquiliza y compromete.
  • El medio de contacto que tus clientes usan realmente: en muchas actividades locales, el teléfono sigue yendo por delante del formulario.

Lo que cuesta caro y no sirve de nada

Las animaciones de entrada que retrasan la carga, los carruseles que nadie desplaza, los textos de introducción que hablan de «pasión» sin nombrar nunca un servicio, y las páginas de «Nuestros valores» que los visitantes no abren. Ese presupuesto está mejor invertido en velocidad, pruebas y claridad de la oferta.

La prueba de los cinco segundos

Haz que alguien que no conozca tu oficio lea tu página de inicio durante cinco segundos y luego cierra la pantalla. Pregúntale a qué te dedicas, para quién y dónde. Si no salen las tres respuestas, ningún presupuesto publicitario lo compensará: pagarás por llevar visitantes a una página que no los retiene.

Una web corporativa lograda no es la que se admira. Es la que hace que se llame después.