El escenario es habitual: la nueva web es más bonita, más rápida, más clara, y el tráfico se desploma en dos semanas. Rara vez la explicación está en el diseño. Está en cómo se gestionó el cambio de direcciones.

Descuido n.º 1: las redirecciones

Cada página de la web antigua tiene una dirección. Esa dirección la conocen los buscadores, aparece citada en correos, guardada en favoritos y, a veces, enlazada desde otras webs. Si la nueva versión cambia las direcciones sin indicar adónde llevan las antiguas, todo ese capital desaparece.

La regla es sencilla: una lista completa de las direcciones antiguas, una correspondencia con la página equivalente de la nueva web y una redirección permanente. Es un trabajo tedioso e innegociable. Y también es lo primero que se sacrifica cuando hay prisa por publicar.

Una redirección olvidada es una página que traía clientes y que se convierte en un error.

Descuido n.º 2: el contenido eliminado en nombre de la limpieza

Los rediseños suelen venir acompañados de una gran limpieza: se pasa de cuarenta páginas a ocho, «para que quede más claro». Pero esas páginas detalladas respondían a búsquedas concretas. Al eliminarlas, se eliminan las puertas de entrada.

Simplificar la navegación es una buena idea. Eliminar el contenido que atraía a los visitantes es una mala idea. Ambas cosas no van unidas: se pueden conservar páginas detalladas sin mostrarlas en el menú principal.

Descuido n.º 3: publicar sin verificar

Un sitio de preproducción suele tener bloqueada la indexación mientras dura la obra. A veces ese bloqueo pasa a producción junto con todo lo demás. Entonces la web se vuelve invisible para los buscadores, a veces durante semanas, sin que salte ninguna alerta.

  • Comprobar que la web permite la indexación tras la publicación.
  • Verificar que cada página importante responde correctamente, y no solo la de inicio.
  • Enviar el mapa del sitio actualizado a los buscadores.
  • Vigilar los errores durante las cuatro semanas siguientes: ahí es donde se ve todo.

El ritmo adecuado

Un rediseño se evalúa a tres meses, no a tres días. Una bajada leve y temporal es normal: los buscadores tienen que volver a revisar todo el sitio. Una caída prolongada más allá de cuatro semanas indica un problema técnico, no un periodo de adaptación.

Tres entregables que debes exigir antes del cambio

Antes de la publicación, exige tres entregables: la lista de direcciones antiguas con su redirección, la lista de páginas eliminadas con su justificación y una comprobación de indexación realizada tras el cambio. Estos tres documentos evitan casi todos los accidentes de un rediseño.

La nueva web no tiene por qué empezar de cero. A menos que borres el camino que llevaba a la antigua.